Seis meses atrasados con el alquiler y sin perspectivas: ¿qué van a hacer Kate y su padre?
Desesperada por una solución, Kate va a ver al casero.
Las cosas se ponen feas rápido. Él le da un ultimátum claro: ¿quieres seguir viviendo aquí?
¿Quieres que me haga el ciego con lo atrasada que vas con el alquiler?
Podemos arreglar algo… ¡Ay, Dios!
El casero descubre enseguida lo buena, dulce e inocente que es Kate atragantándose con una verga:
¿quién diría que una linda hija latina podía ser tan puta?