Bettie Bondage - 2017-11-15 - Yoga MILF se masturba y chorrea



sin marca de agua, 1080p sin comprimir filester | fileditch
Bettie Bondage - 2018-09-21 - Espiando la práctica de yoga de mamá



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La mamá de tu novia es una MILF total. Te encanta pasar tiempo con ella sin tu novia cerca porque además es muy coqueta. Así que decides aparecerte en su casa antes de que llegue tu novia, sabiendo que su mamá estará sola. La encuentras en la sala, haciendo yoga. La miras en silencio, observando su culo redondo y firme mientras pasa de una postura a otra, antes de hacer notar tu presencia.
"Ay, no te vi ahí", dice, con una sonrisa cómplice jugando en sus labios. "Solo estaba haciendo un poco de yoga antes de que llegara alguien..."
Le dices que su hija todavía no llega. Solo están ustedes dos. Ella sonríe con picardía, recostándose y provocándote con su cuerpo. Le preguntas por los objetos que tiene en su tapete de yoga, y ella te los muestra: un bloque de espuma, un rodillo, bandas de resistencia; todo cosas que parecen llamar la atención hacia su culo, que prácticamente se le desborda de las mallas. Le pides que te enseñe para qué sirve esa cosa blanca en forma de varita. Ella la acerca y la enchufa. Sabes lo que es, pero es divertido verla intentar explicarlo, presionando el vibrador contra su cuello y mirándote con lujuria. Señalas la cajita negra. De ahí saca una pieza curva de metal... se recuesta y apoya el vibrador contra la tela tensa de sus mallas de yoga. "¿Cuándo dijiste que volvía mi hija a casa?"
"Ay, no te vi ahí", dice, con una sonrisa cómplice jugando en sus labios. "Solo estaba haciendo un poco de yoga antes de que llegara alguien..."
Le dices que su hija todavía no llega. Solo están ustedes dos. Ella sonríe con picardía, recostándose y provocándote con su cuerpo. Le preguntas por los objetos que tiene en su tapete de yoga, y ella te los muestra: un bloque de espuma, un rodillo, bandas de resistencia; todo cosas que parecen llamar la atención hacia su culo, que prácticamente se le desborda de las mallas. Le pides que te enseñe para qué sirve esa cosa blanca en forma de varita. Ella la acerca y la enchufa. Sabes lo que es, pero es divertido verla intentar explicarlo, presionando el vibrador contra su cuello y mirándote con lujuria. Señalas la cajita negra. De ahí saca una pieza curva de metal... se recuesta y apoya el vibrador contra la tela tensa de sus mallas de yoga. "¿Cuándo dijiste que volvía mi hija a casa?"
Bettie Bondage - 2018-09-21 - Espiando la práctica de yoga de mamá
Tu madre siempre te está provocando, paseándose con su ropa de ejercicio ajustada, haciendo movimientos de yoga que sabes que están diseñados para ponerte duro. O sea, ella tiene que saber lo que hace, ¿no? Hoy es demasiado. No para de sacar el culo al aire, de agacharse por la cintura, de mover las caderas, de acostarse boca arriba y abrir las piernas... y todo el rato sus mallas de yoga son completamente transparentes. Nadie puede ser tan ingenua, ¿verdad? Tiene que saber lo que hace... tiene que quererlo, igual que tú la quieres a ella...
La miras desde la puerta un buen rato, poniéndote duro como una roca viendo a tu madre mover su cuerpo ágil y fuerte, hasta que ya no aguantas más. Entras al cuarto y te paras sobre ella mientras estira las piernas con los ojos cerrados. Cuando los abre, se hace la sorprendida. Sí, claro, como si te lo creyeras. Sabía que estabas en casa. Tenía que saber que te ibas a excitar viéndola así. No hay manera de que no lo quiera... ella pregunta por qué la mirabas y tú se lo dices sin rodeos. Se hace la asustada, escandalizada de que le digas algo así a tu propia madre, pero a estas alturas ya no hay forma de negarlo. Tu erección levanta tu pantalón y ella lo nota. ¿Y qué hace? ¡¡Vuelve a sus estiramientos!! Finge estar furiosa, pero ahí está otra vez, agachándose, moviéndote el culo. Sacas la verga y, cuando se da cuenta, se hace la TAN ofendida, pero ya, por favor. Sabe lo que hace.
Te la jalas mientras ella protesta sin ganas, con los ojos yendo de tu cara a tu verga goteando, con el precum escurriendo. Pero tras unos minutos, su falsa resistencia empieza a flaquear. No puede jugar este juego para siempre. Baja la mano, tentativa, nerviosa, hacia tu miembro duro como una roca. Al rodearlo con las manos, ves cómo sus ojos brillan de deseo y una sonrisita empieza a asomarse en su cara. Te la menea, te toca, suave al principio, pero luego con movimientos más largos y rápidos, antes de agacharse, poniendo el culo en alto mientras se mete tu verga en la boca, ¡chupándotela como la putita del yoga que sabes que es! Te provoca la verga con la boca antes de inclinarse, haciendo que sus mallas ajustadas se vuelvan transparentes. Se las baja sobre su culo grande y redondo, se hace a un lado la tanga y se mete tu verga en la panocha con un gemido profundo y hambriento. Te ordeña la verga dentro de ella, recibiendo tu leche bien adentro de su panocha antes de acostarse boca arriba en su tapete de yoga, con las piernas en alto, ¡con la caliente leche de su hijo escurriéndole!
La miras desde la puerta un buen rato, poniéndote duro como una roca viendo a tu madre mover su cuerpo ágil y fuerte, hasta que ya no aguantas más. Entras al cuarto y te paras sobre ella mientras estira las piernas con los ojos cerrados. Cuando los abre, se hace la sorprendida. Sí, claro, como si te lo creyeras. Sabía que estabas en casa. Tenía que saber que te ibas a excitar viéndola así. No hay manera de que no lo quiera... ella pregunta por qué la mirabas y tú se lo dices sin rodeos. Se hace la asustada, escandalizada de que le digas algo así a tu propia madre, pero a estas alturas ya no hay forma de negarlo. Tu erección levanta tu pantalón y ella lo nota. ¿Y qué hace? ¡¡Vuelve a sus estiramientos!! Finge estar furiosa, pero ahí está otra vez, agachándose, moviéndote el culo. Sacas la verga y, cuando se da cuenta, se hace la TAN ofendida, pero ya, por favor. Sabe lo que hace.
Te la jalas mientras ella protesta sin ganas, con los ojos yendo de tu cara a tu verga goteando, con el precum escurriendo. Pero tras unos minutos, su falsa resistencia empieza a flaquear. No puede jugar este juego para siempre. Baja la mano, tentativa, nerviosa, hacia tu miembro duro como una roca. Al rodearlo con las manos, ves cómo sus ojos brillan de deseo y una sonrisita empieza a asomarse en su cara. Te la menea, te toca, suave al principio, pero luego con movimientos más largos y rápidos, antes de agacharse, poniendo el culo en alto mientras se mete tu verga en la boca, ¡chupándotela como la putita del yoga que sabes que es! Te provoca la verga con la boca antes de inclinarse, haciendo que sus mallas ajustadas se vuelvan transparentes. Se las baja sobre su culo grande y redondo, se hace a un lado la tanga y se mete tu verga en la panocha con un gemido profundo y hambriento. Te ordeña la verga dentro de ella, recibiendo tu leche bien adentro de su panocha antes de acostarse boca arriba en su tapete de yoga, con las piernas en alto, ¡con la caliente leche de su hijo escurriéndole!