Te acaban de aceptar en tu primera opción de universidad, pero queda a horas de distancia y tu mamá lleva toda la semana deprimida por eso. Es viernes por la noche y te pidió que te quedaras en casa, solo tú y ella. Tu papá está en casa pero está en el estudio trabajando y va a estar ocupado toda la noche. Cuando tu mamá entra, notas de inmediato su vestido corto y ajustado. Siempre pensaste que tu mamá estaba buena, pero esta noche derrocha sex appeal. ¡Apenas lo piensas y se sienta justo en tu regazo! Te dice que quiere estar cerca de ti, y como ya no cabes en su regazo como cuando eras chiquito, ella se va a sentar en el tuyo. Se retuerce moviendo el culo mientras se acomoda. Parece que lo hace a propósito, restregándose contra ti mientras te coquetea con las pestañas y te dice cuánto te va a extrañar.
Cuando empieza a hablar de chicas, empiezas a sospechar que tu propia madre te está coqueteando?? Te sientes loco, pero parece que te acaricia el pecho y sonríe como si se te estuviera insinuando. No, no puede ser... pero sientes cómo se te pone dura la verga mientras se quita el suéter, mientras te empuja la entrepierna con el culo. Sabes que lo tiene que sentir. No hay forma de que lo ignore...
Y no lo ignora. Después de lo que parece una eternidad, por fin lo menciona. Después de decirte guapo, después de preguntarte por las chicas, después de acomodarse el vestido para que las tetas casi se le salgan... te dice lo que quiere. ¡A ti! A su hijo. La verga de su propio hijo. No puedes creer lo que oyes cuando pregunta dudosa: "¿La puedo sacar?" Claro, mamá, por favor... sácame la verga...
Ver a tu mamá lamer y chupar tu verga dura es más increíble de lo que habrías imaginado. Y las cosas sucias que dice tu madre, por lo demás tan conservadora, te tienen al límite. No imaginas que pueda ponerse mejor... hasta que se da la vuelta y te muestra que no lleva calzones, diciéndote que necesita sentir tu verga dentro de ella.
Ver a tu madre manejar tu verga, metiéndola y sacándola de ella misma, es casi demasiado... pero antes de que puedas avisarle que te vas a venir, oyes un ruido: ¡tu papá! Hizo una pausa en el trabajo. Tu madre se acomoda en tu regazo, escondiendo tu verga dentro de su panocha mientras habla con tu padre, mintiéndole con su propio hijo enterrado bien adentro. ¡Saber lo mal que está casi te hace acabar ahí mismo, con tu padre mirando! Nunca imaginaste lo caliente que sería ponerle los cuernos a tu propio papá... Pero tu mamá todavía tiene más planes para ti...